¿Evitas tener relaciones sexuales por ansiedad?

Hay personas que me dicen en consulta:

“Yo sí quiero tener sexo, pero cuando llega el momento me pongo nervioso y prefiero no hacerlo.”

Y es una situación que puede generar bastante confusión, sobre todo cuando sigue existiendo deseo y atracción por la pareja.

A veces todo empieza después de una experiencia sexual que no fue como esperabas. Puede haber sido una dificultad de erección, eyacular demasiado rápido, no conseguir excitarte o simplemente sentir que aquel encuentro no salió bien.

Después aparece el miedo a que vuelva a ocurrir.

Y la siguiente vez que surge la posibilidad de tener relaciones, empiezas a darle vueltas:

“¿Y si me pasa otra vez?”
“¿Y si mi pareja se da cuenta?”
“¿Y si no consigo hacerlo bien?”

El problema es que puedes empezar a estar nervioso antes incluso de que ocurra nada.

Ansiedad sexual: cuando empiezas a evitar el sexo

Al principio puede ser algo puntual. “Hoy estoy cansado.” “Ya tendremos tiempo.” “Estoy demasiado estresado.”

Pero si estas situaciones empiezan a repetirse, quizá no sea simplemente falta de ganas. A veces estamos ante ansiedad sexual o ansiedad de rendimiento. Y aquí hay una pregunta que me parece especialmente importante:

¿No quieres tener relaciones sexuales o tienes miedo de lo que pueda pasar si las tienes? 

Porque no es lo mismo. Puedes seguir deseando a tu pareja y, al mismo tiempo, evitar el sexo porque te genera demasiada presión.

¿Por qué evitarlo hace que el miedo pueda aumentar?

Porque cuando decides no tener relaciones, probablemente te quedas más tranquilo. Ese alivio es real.

El problema aparece cuando tu cerebro empieza a relacionar el sexo con una situación que es mejor evitar.

La próxima vez que surja la oportunidad, vuelve el pensamiento: “Mejor no, no vaya a ser que vuelva a pasar.” 

Y poco a poco puedes entrar en un círculo de ansiedad, evitación y más ansiedad. Por eso, cuanto más tiempo pasa, más difícil puede resultar volver a enfrentarse a la situación con tranquilidad.

Y cuando finalmente tienes sexo…

Aquí aparece otra situación muy habitual. En lugar de estar pendiente de lo que estás sintiendo, estás pendiente de si tu cuerpo está respondiendo como debería.

Te preguntas si mantienes la erección, si estás suficientemente excitado, cuánto estás durando o si tu pareja estará disfrutando. Es como si estuvieras manteniendo relaciones y, al mismo tiempo, haciendo de espectador de ti mismo.

Y así es complicado disfrutar.

El sexo necesita cierta libertad. Si estás constantemente comprobando si “todo funciona”, la presión aumenta.

También puede afectar a la pareja

Tu pareja puede ver que ya no inicias, que rechazas algunos encuentros o que estás más distante.

Y puede sacar sus propias conclusiones: “Ya no le atraigo.” “Ya no me desea.” Cuando quizá la realidad sea completamente distinta.

Puede que estés evitando el sexo precisamente porque te importa demasiado que todo salga bien y tienes miedo de decepcionar. Por eso hablar de lo que está ocurriendo puede ser muy importante.

¿Cómo puede ayudarte la terapia con la ansiedad sexual?

Sí, pero no consiste simplemente en decirte “relájate”.

En terapia sexual trabajamos qué hay detrás de esa ansiedad, qué pensamientos aparecen, qué presión te estás poniendo y cómo está afectando todo esto a tu relación.

También podemos utilizar ejercicios para recuperar poco a poco la seguridad y volver a centrar la atención en las sensaciones y el placer, en lugar de estar comprobando constantemente si estás respondiendo “bien”.

No se trata de conseguir que nunca vuelva a ocurrir nada inesperado durante el sexo. Se trata de que, si ocurre, no sientas que es un desastre. Y sobre todo, de que puedas volver a vivir tus relaciones sexuales sin estar esperando que algo salga mal.

Si te has reconocido en este artículo…

Si tienes deseo pero llevas tiempo evitando las relaciones sexuales porque aparece miedo, inseguridad o ansiedad, merece la pena entender qué está pasando. En Sexologonline trabajo dificultades sexuales, ansiedad de rendimiento y problemas de pareja desde un enfoque psicológico y sexológico.

Puedes pedir una primera sesión y empezar a trabajar tu caso.

Entradas recomendadas

Aún no hay comentarios, ¡añada su voz abajo!


Añadir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *