Desamor, ¿por qué sentimos el corazón roto?

¿Qué se siente tras una ruptura?

Todos hemos vivido una ruptura y hemos sentido literalmente “el corazón roto” es cierto que podemos experimentar dolor físico y hay estudios que lo demuestran.

Después de la ruptura eres una víctima de los efectos físicos y químicos de tu pobre corazón partido.

La culpa la tiene tu cerebro. En algunos casos extremos, el estrés que se provoca puede crear una condición cardíaca llamada “cardiomiopatía Takotsubo”, mejor conocida como el “síndrome del corazón roto”, que a veces puede conducir a la muerte. 

¿Cuál es la respuesta del cuerpo física ante una ruptura?

En un estudio se pudo demostrar cómo ciertas partes del cerebro son las misma que se activan tanto en una ruptura como cuando sentimos dolor físico.

El experimento consistió en que los participantes veían fotos de su ex pareja mientras recordaban alguna experiencia del pasado con el ser amado. Simultáneamente, los investigadores observaban su cerebro mediante imágenes de resonancia magnética. Estas imágenes, se compararon con las correspondientes a una experiencia de dolor físico producido por una pequeña quemadura en el brazo, similar a “como si se derramara una taza de café caliente, doloroso pero tolerable”. 

En ambos casos, su cerebro activó la misma región, como si el dolor emocional y el físico fueran capaces de despertar la misma área cerebral.

Los autores concluyeron que este hallazgo podría ser el comienzo para entender cómo en algunas personas, las experiencias de dolor emocionalmente intensas, desencadenan auténticos síntomas físicos, como dolores de cabeza, de estómago o dolores musculares.”

Por suerte el cerebro está diseñado para superar situaciones adversas, aunque nos parezca imposible en esos momentos. El tiempo es clave para pasar página.

¿Y la respuesta psicológica?

A parte del dolor físico que sentimos cuando el amor de nuestra vida nos deja, también nos vamos a volver un poco locos, y es que en ese momento hay diferentes sistemas neuronales en conflicto dentro de nuestro cerebro.

Según la ciencia, el amor, es un cóctel de hormonas: la adrenalina, dopamina, serotonina, oxitocina y vasopresina que  ponen en funcionamiento regiones de tu cerebro dependiendo de las etapas de tu relación. 

Cuando nos enamoramos, los niveles de dopamina (hormona relacionada con el enamoramiento, placer y la satisfacción) se elevan. Nuestra vida se transformó en la mejor de todas y lo veíamos todo de color de rosa.

Pero al llegar la ruptura, tu ex, tu fuente de dopamina, se esfumó para siempre y ahora sufrimos un síndrome de abstinencia, similar al que sentiríamos si hubiéramos consumido cocaína y la abandonamos de golpe. 

Una ruptura amorosa devuelve a tu cerebro a la etapa inicial de tu relación, esa en la que parece más bien una obsesión.

Todo te recuerda a esa persona, una foto, lugares donde se solía ir juntos, pensamientos aleatorios; todo eso desencadena la actividad de un tipo específico de neuronas dentro del núcleo caudado y el área tegmental ventral del cerebro.

La buena noticia es que en ese proceso, la química de tu cerebro lucha para conducir tu comportamiento, equilibrarte y ponerte en marcha nuevamente. 

Como en todo proceso de rehabilitación, debes tener paciencia. Con el tiempo y la distancia, el dolor se irá. Si no confías en tu corazón, confía en la ciencia.

 

¿Cómo superar una ruptura amorosa?

Aquí te dejamos 9 consejos para afrontar una ruptura de pareja y superar el duelo:

1. No tengas miedo de estar triste

Permítete estar triste. Tenemos esa concepción de que hay que estar siempre felices, contentos y en plena forma. Pero vivimos en un mundo de dicotomías, y para estar bien, también hay que estar mal de vez en cuando. Eso nos hace valorar cada situación y cada sentimiento. 

Durante una ruptura, como ya decíamos, sientes que tu corazón se rompe, se trata de un duelo y es importante consentirse a uno mismo esos sentimientos de tristeza, de asumir esa pérdida. Fingir y esforzarse en estar bien, no te permiten procesar tus emociones y pueden consumirte mucha energía y desgaste emocional. 

2. No permitas que la tristeza se apodere de ti

Puede sonar contradictorio con el punto anterior… Sí permítete estar triste, pero no te conviertas en la tristeza personalizada (como “sadness” en la película de pixar Inside Out – muy recomendable por cierto), no dejes que la pereza te gane, no te encierres en casa, en pijama con un bote de palomitas y el congelador repleto de helados. La idea es que te mantengas activo, distráete, queda con amigos, sal de casa.

3. Socialízate

Tu familia y tus amigos están ahí para ayudarte, apóyate en ellos. Explícales tu situación, cuéntales cómo te encuentras, sin intentar monopolizar la conversación, ellos entenderán que tengas “bajones” o momentos de “llorera”. Pero te ayudarán a desconectar tu mente, a saber de sus historias e incluso a empezar a reirte de nuevo. 

4. No le iconices

Para bien o para mal, intenta no endiosarle, recordando únicamente los buenos momentos. Si las cosas no han funcionado, es por algo…

Se trata de mirar para atrás y ser justo, comprender que ya sea él o tu, quien haya decidido terminar la relación, había algo que no iba bien. No hay heroes o villanos en esta historia. Por tanto, tampoco te empeñes en odiarle. Pensar que la otra persona es mala gente, no hará que te sientes mejor. El odio es un sentimiento tóxico, genera malestar. 

Céntrate en tu bienestar, es lo que está bajo tu control. 

5. Cuida tu mente y tu cuerpo

Es posible que tengas episodios de ansiedad, de mucha tristeza e incluso de miedo... Y quiero que sepas que esto es totalmente normal. Lo que no quita, que habrá que poner remedios para intentar sanar tu mente y tu cuerpo. ¿Por qué no pruebas con unos pocos minutos de meditación al día? Al principio te costará mucho, tus pensamientos y tu mente tenderán a pensar en cosas poco relevantes (trabajo, la lista de la compra...). Pero poco a poco, empezarás a notar los beneficios de estas pausas dedicadas absolutamente en tí. También puedes probar con unas sesiones de yoga, para conectar la parte física y psicológica.

6. Piensa en tí

Date caprichos, piensa en aquello que más te apetezca hacer. Ahora tienes todo el tiempo del mundo para dedicártelo a tí mismo, ¡aprovéchalo! Plantéate cómo te gustaría que fuera tu vida: fíjate objetivos y pasos que te ayudarán a encaminar tu vida. No hace falta que sean objetivos a 10 años vista; piensa en pequeñas metas asequibles y alcanzables. ​

7. Pon distancia

Seguramente, si se trataba de una relación de varios años, ya teníais amigos en común, relaciones estrechas con amigos de tu pareja… Bueno, intenta ser comprensivo, no intentes poner a estas terceras personas en un compromiso, para ellos también es difícil “elegir”. No lo saques de contexto, no dejes que esto te haga daño. 

8. Detox de redes sociales

Al menos durante un tiempo. Y cuando hablamos de redes sociales, no solo decimos las típicas: Facebook, Instagram, Tik Tok… También nos referimos a Whatsapp. ¿Cuántas veces te has metido a ver si estaba “online”? ¿o a cotillear su foto de perfil? Todos estos comportamientos solo te crean pensamientos negativos. Tendemos a crear una realidad paralela: ¿tendrá novio/a ya? ¿estará feliz? La imaginación es bastante poderosa, tanto que podrías escribir un libro de ciencia ficción… 

Sin embargo, no caigas en estas tentaciones. Como decíamos céntrate ent ti. Cuando alguno de estos impulsos te venga, sal a la calle, llama a un amiga, déjalo pasar…

9. No más drama queens

O drama kings, que esto no es solo cosa de chicas… 

No es el momento de pensar que estas cosas sólo te pasan a tí, que tu vida no es como tu te la imaginas, que no te lo mereces… Para ese papel de víctima, seguro que no todo en tu vida va mal; de hecho, párate un segundo y haz una lista de todo aquello que es bueno: tu gente, tu trabajo, tu mascota, tus hobbies… Piensa los retos no como amenazas, sino como oportunidades. 

Superar una ruptura no es una cosa evidente. No hay unas reglas fijas, ni una tecla mágica que haga que tu corazón roto sane de un día para otro. Se trata de un proceso más o menos largo, personal. No te pongas fechas, ni desesperes. Tendrás días mejores y días peores, días que pensaras las 24 horas en esa persona a la que tanto has querido... Pero cada día ese tiempo se irá reduciendo, ya no serán 24, serán 18 horas, y después 12 horas y cuando menos te los esperes verás que tus días están más llenos de luces que sombras, que tus momentos felices superan a los tristes. Y es ahí, cuando veras las cosas con más objetividad y verás que la vida está llena de cosas maravillosas, que solo se vive una vez y que estas listo para "comerte el mundo de nuevo"

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